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KTM Duke 390

Alfonso 19 de septiembre de 2013 Pruebas No hay comentarios
KTM Duke 390

EXCITANTE EQUILIBRIO

Hace muy poco, un informe científico aseguraba que se han descubierto las bondades del café como inhibidor de la formación de grasa alrededor del hígado, un factor vinculado a la diabetes, cirrosis y otras lindezas por el estilo. Así que de un plumazo, el negro líquido ha pasado a la categoría de benefactores, sin perder eso sí, su excitante y “cafeínica” naturaleza. Al igual que el café,  la nueva Duke 390 se revela tan práctica y accesible como “ready to race”.

La última versión de la saga Duke se resume rápidamente, una naked de estilo freestyle que camina entre la potencia salvaje de la Super Duke y el desparpajo de la pequeña Duke 125; una máquina que ejerce de punto medio entre ambas y que apunta directamente al corazón de los poseedores del permiso A2.

La creación de esta nueva categoría de permisos ha favorecido la aparición de multitud de modelos de peso medio que tratan de dar respuesta a una demanda todavía incipiente. Cada marca tiene su estilo propio y se ha aproximado a la nueva categoría según criterios muy diferentes. KTM lo ha hecho como siempre, dando respuesta a las necesidades de esa – a priori – antesala a las máquinas más potentes y sofisticadas con un ejemplar que sin ser desbordante, anticipa el espíritu más deportivo de la marca naranja.

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Situada como término medio la Duke 390 comparte el estilo de la saga Duke con un entallado depósito (11litros de capacidad) para todo tipo de público, desde la talla S a la XXL y una ergonomía que ofrece comodidad y un perfecto control de la situación gracias a su ancho manillar. Todo un lujo su pantalla multifunción en la que junto al tacómetro encontramos un reloj, un indicador de marcha, un odómetro total, el tiempo de viaje, 2 odómetros parciales, y además, el nivel de gasolina, el consumo en litros/100 km o km/litro, la autonomía restante y la distancia hasta la siguiente revisión. Un verdadero ordenador de a bordo.Duke-390-3

Además su máscara delantera es todo un ejercicio de estilo en tanto que  los intermitentes, la luz trasera y la luz de matrícula emplean leds para su iuminación. Hasta aquí no hay demasiados cambios respecto a las versiones precedentes de 125 y 200 cc., pero donde sí empezamos a notar algo diferente es al ojear entre las costillas de su chasis.

Peso/potencia exactos

Aquí nos encontramos con un monocilíndrico de nuevo cuño y 375 cc. de última generación con culata de doble árbol de levas que actúa sobre cuatro válvulas. Esta mecánica dispone de ejes secundarios superpuestos y pesa sólo 36 kg., amén de emplear soluciones como pistones forjados, un cilindro con revestimiento de Nikasil o lubricación por circuito de presión con control de evacuación del cárter que mejora el rendimiento, gracias a que la bomba no sólo se ocupa del aceite, sino también de la presión interna del cárter y reduce la resistencia del ciguëñal.

Cuenta con un radiador de mayores dimensiones que sus hermanas pequeñas y un sistema de gestión de motor con inyección electrónica de última generación.

Finalmente, el silenciador de triple cámara y el catalizador homologado, se han colocado aprovechando el espacio entre motor y basculante, una ubicación que además de optimizar el centro de gravedad de la moto favorece la manejabilidad.

La potencia es la justa y necesaria para adaptarse a ls exigencias de la normativa que regula el permiso A2, puesto que la Duke 390 cuenta con una relación peso potencia exacta de 0,2 Kw/kg o lo que es lo mismo, 44 CV a  un régimen de 9.500 vueltas y un par máximo de 35 Nm a 7.250 revoluciones.

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Por cierto el intervalo de revisión de este monocilíndrico se alarga hasta los 7.500 kilómetros.

Subir un escalón dentro de la saga familiar ha supuesto reforzar determinados elementos de la parte ciclo para estar a la altura de mayores prestaciones y algo más de peso.

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En este sentido, la estructura principal es una construcción de acero al cromo-molibdeno multitubular – tipo trellis – a la que se une un basculante de fundición de aluminio con nervaduras exteriores.

En cuanto a las suspensiones, delante trabaja la horquilla invertida WP de 43 mm. de diámetro, carente de reglajes, mientras que el tren trasero recibe un amortiguador WP de anclaje directo. Ambos registran un recorrido de 150 mm.

Y por o que a calzado se refiere, la Duke 390 luce a la última moda con llantas de fundición de aluminio de cinco radios dobles que permiten montar, anchos neumáticos de 110/70-17″ delante y un generoso 150/60-17″ detrás.

“Indogermana”

La seguridad no tiene discusión y en consecuencia esta nueva máquina naranja monta discos de gran diámetro; delante un solitario 300 mm. y detrás su pareja de 230 mm., mordidos por una pinza de freno radial de cuatro pistones delante y latiguillos de acero flexibles en ambos trenes. Este equipo viene firmado por ByBre, una filial india de Brembo y está asistido por último sistema ABS de Bosch, el 9MB.

El resultado de todo ello es una máquina de comportamiento intachable, con un motor que empuja de forma muy seria, con una buena aceleración y una velocidad punta más que respetable. Todo ello secundado por un bastidor noble, sólido como pocos y muy estable lo que otorga al conjunto una gran agilidad.

Las suspensiones ofrecen un tarado muy equilibrado, blandas sin caer en la morbidez pero con un trabajo interno que se endurece a medida que el rito se incrementa. Y los frenos no iban a ser menos, potentes y progresivos no dudan en la respuesta, ni siquiera el trasero que muestra un tacto muy conseguido, con un prudente ABS que sólo actúa cuando es realmente necesario. Aunque sobre este apartado debemos hacer un pequeño inciso ya que la capacidad de este modelo para rodar rápido es tal, que en manos experimentadas puede llegar a un ritmo que deje ligeramente en evidencia la potencia del conjunto. Pero que quede claro, estamos hablando de un pilotaje muy agresivo, lejos de los límites normales del conductor habitual.

Todo ello no es obstáculo para que también en ciudad sea un arma efectiva. Antes bien esa agilidad natural y esa capacidad de improvisación de las que hace gala son de lo más efectivo en el tráfico urbano. Su corta batalla, apenas 1.367 mm. unida a un peso en seco de sólo 139 kilos, la hacen tremendamente manejable y su distancia libre al suelo de 172 mm. le proporcionan un respiro frente a cualquier bache, bordillo o socavón imprevisto.

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Y por supuesto, una vez contemplada de serie, la marca austriaca ofrece la posibilidad de vestirla a gusto de cada propietario; por eso KTM ha preparado un completísimo catálogo de powerparts para personalizar la máquina hasta el infinito, desde escapes y piezas en aluminio hasta herramientas y accesorios de todo tipo.

De este modo los hombres de Mattighofen han logrado alcanzar ese difícil equilibrio entre su propio impulso natural, esa genética de competición que les impulsa siempre adelante y una adecuación del producto a manos menos expertas, a conductores que no pilotos. La gracia del asunto estriba en que la nueva Duke será tan excitante para unos como comprensible con otros.

Un último detalle, su precio. 4.989€ parecen ajustados para un modelo de esta calidad y con infinitas posibilidades.

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