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SALONES, ¿UN MODELO DE FUTURO?

Alfonso 11 de enero de 2019 Reportajes Comentarios desactivados
SALONES, ¿UN MODELO DE FUTURO?

Acabamos de iniciar un nuevo curso y ya tenemos en poco más de dos meses nuevas citas con dos de los escaparates en vivo que han vuelto a surgir periódicamente en el panorama nacional, MotoMadrid y el salón  Vive la Moto Barcelona. Tras unos años de intentos frustrados, de experimentos y de ausencias, parece que ya se ha establecido una nueva dinámica de exposiciones a nivel local, independientes de las grandes citas internacionales de Milán o Colonia.

Estos salones, el estrenado el pasado año en Madrid y el que se repetirá en abril en Barcelona – ambos con el respaldo de Anesdor -, además del también mencionado MotoMadrid, parecen tener muy claras sus aspiraciones y ha escogido una fórmula más comercial, enfocada al público en general, con carácter netamente nacional.

Atrás parecen quedar las aspiraciones de gran salón internacional, hoy en día sin demasiado sentido una vez establecido un calendario mundial de presentaciones que no da lugar a nuevas fechas para la celebración de eventos de importancia al nivel del italiano o el alemán.

Una vez claro el panorama nos preguntamos que opinaba el sector profesional de estos nuevos certámenes nacionales, son pertinentes, están bien enfocados, bien ubicados… en fin, cómo los han visto y como les gustaría verlos.

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Empezamos por consultar el parecer acerca del último en llegar, Vive la Moto Madrid que se estrenó la primavera pasada y en general la acogida entre los profesionales ha sido bastante positiva, destacando su “buena organización”; incluso los hay que la colocan por delante del primer evento realizado en la Ciudad Condal, “este año (por 2018) vive la moto ha estado un poco mejor que Barcelona ‘17”.

Sin embargo da la casualidad de que coincidieron dos eventos parecidos en la capital, con apenas unas semanas de diferencia, hecho que por otra parte sirvió para diferenciar claramente las propuestas. Y la sensación resultante entre la mayoría de los consultados es que mientras Vive la Moto tiende más al concepto clásico de salón, MotoMadrid apuesta por una oferta algo más ligera y claramente enfocada a la venta directa. En este sentido quizás el comentario más gráfico fue que “MotoMadrid no es un salón de la moto, es un mercadillo”.

Finalmente y ante una iniciativa dual y con tan estrecho margen temporal en su celebración, la balanza parece decantarse por la propuesta de Vive la Moto, aunque una idea bastante extendida ha sido que “sería más interesante que se unieran en un solo evento, mas importante”.

En cualquier caso otra de las tendencias que parece establecida es la alternancia de un salón en Barcelona y otro en Madrid de forma anual, una aventura que ya atesora algún precedente no muy lejano y que parece contar con el beneplácito del sector.

Sobre este punto el colectivo profesional ha emito opiniones de lo más variado, desde las que bendicen esa bicefalia pero matizan algunos aspectos, “en cuanto a la alternancia,  me parece correcta. No debemos olvidar que el mercado de Barcelona es más del doble que el de Madrid”; hasta las que no ocultan ese carácter escéptico tan nuestro, “Madrid seria el lugar por localización pero no funciona dos veces seguidas, la próxima se encargaran de fastidiarlo”. Aunque otros, simplemente optan por la lógica, “no tendría sentido si hubiera un solo salón especializado en cada ciudad y cada año”.

Lo que sí parece unánime es la necesidad de un evento de estas características en nuestro país, eso prácticamente nadie lo discute, pero sí se ponen en tela de juicio algunos aspectos de los actuales planteamientos.

Por ejemplo, se echa de menos la participación del sector auxiliar o como poco se subraya su escasa presencia, “cobran demasiado y participan pocas marcas y sobre todo falta el sector complementario”.

Cierto es que este nuevo modelo de salones en España está dando sus primeros pasos y necesitará algo de rodaje para terminar de ajustar su oferta; sobre todo si quieren convertirse en un instrumento válido para el sector profesional. Ya hemos visto tímidas aproximaciones a este tipo de público a pesar de su clara orientación comercial hacia una concurrencia generalista, hacia el usuario final.

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Sin embargo no sería malo ir abriendo poco a poco un espacio reservado al profesional, un lugar común a todo ese amplio tejido de mecánicos, vendedores, recambistas… que en definitiva son los que hacen funcionar los engranajes del sector; un colectivo que en palabras de uno de ellos busca un acercamiento directo, “el acceso a los proveedores es lo más interesante”.

En la era de Internet todavía se valora el trato humano y directo.

Por último una pequeña reflexión que nos llega también de la mano de uno de los actores de este mercado, una idea que seguramente debería explorarse con mayor profundidad, “los salones de la moto deberían ser algo más que un mercado.  Deberían ser el lugar donde el usuario es consultado sobre tendencias de futuro, donde el motorista pueda expresar su opinión y así orientar a los fabricantes”.

Dicho queda.

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